19 de enero de 2009

Welcome to the thirties! (3 febrero 2008)


Pues heme aquí que lo he logrado... he llegado a los tan conocidos y a veces temidos "treintas".

No cabe duda de que llegar a esta edad, causa cierto desconcierto en nosotras las damitas, es por ello que este blog quiero dedicarlo a demostrar a hombres, mujeres y a mi misma que los "treinta" están llenos de aprendizaje y aventuras.


Empezemos pues con lo que tanto nos angustia a las mujeres: la pareja. Estoy convencida que esta preocupación innecesaria es producto de nuestro entorno social, pues de un de repente todas nuestras amigas están casadas, formando sus familias y nosotras no... la pregunta que nos hacemos entonces es "¿ios "formales", un sinnúmero de "free's", un intento frustrado de matrimonio y un reciente noviecito que se fue de viaje para no sé cuando regresar.

Todas estas experiencias, buenas y malas, han hecho que mi percepción sobre la vida en pareja se haya tranformado, pues de querer una vida de cuento de hadas (una boda con el príncipe azul, guapo, rico y fiel -já- con el que viviera feliz para siempre), he pasado a desear simplemente un hombre adulto (o por lo menos que actúe lo más parecido a uno), que quiera estar conmigo por convencimiento y no por obligación, y que ame tanto su independencia como yo. Ahora, a mis gloriosos treinta, deseo una relación estable, aunque no perfecta (más vale asumirlo, la perfección definitivamente no existe), estoy más dispuesta a conciliar las diferencias y soy más capaz de decir adiós cuando no hay reciprocidad o respeto.

Así que, no, no pasa nada malo con nosotras. No son falta de oportunidades (y me consta que todas las treintañeras que conozco traen a más de uno babeando), simplemente nos amamos más, somos más selectivas y amamos por gusto, no por necesidad.

En el aspecto salud, lo lamento mucho pero es cierto. La gravedad empieza a hacer de las suyas y no sé porque fregados el metabolismo se hace más lento, pero lo peor no es eso (noooooooooooo, no es lo peor, en serio), sino que somos más propensas a padecimientos cardiovasculares, óseos y demás, así que el ejercicio ya no solamente se necesita para que todo permanezca en su lugar, se vuelve un asunto de salud si queremos llegar a los setenta años caminando y sin achaques.

Yo confieso que esto es mi coco, pues eso de la levantada temprano no es lo mío (nací a las 14.35 horas, ¿que esperaban?), sin embargo, estoy dispuesta a hacer el sacrificio, especialmente cuando no es nada gracioso que un tipete te diga algo como: "Oye, seguro estás pasada de peso, te estás poniendo gordita..." No cabe duda: el ejercicio es muy importante.

Por otro lado, a los treinta tu relación familiar se vuelve más de tolerancia y aceptación. En mi caso, tengo una mamá encantadora y open mind, y una hermana con la que, aunque me la paso peleando, empiezo a tener más cosas en común que desacuerdos.

Creo que ahora estoy más dispuesta a escuchar opiniones distintas a la mía y tratar de entenderlas aunque yo no cambie mi forma de pensar, tengo más capacidad de aceptar mis errores, cambiar si estoy equivocada, y disculparme cuando lastimo a alguien.

Además, contrario a lo que pensaba en la adolescencia (y creo que todos pasamos por eso), ahora amo profundamente a mi familia y valoro lo que cada uno de sus integrantes puede aportar a mi vida.

Con mis amigos, ¿que puedo decir?... haciendo un recuento de mis treinta me doy cuenta que he tenido amigos que prevalecen hasta la fecha (mis amigas "de la prepa" como yo les llamo, en realidad llevan 25 años aguantándome!) y otros que solamente han estado un instante en mi vida para luego alejarse de ella (situaciòn que muchas veces me ha resultado conveniente, pues ¿quien quiere tener "amigos" que te envidian o hablan a tus espaldas?).

Afortunadamente en estos momentos, creo que me he rodeado de gente valiosa. Debo reconocer que el que Lara me haya aceptado como parte de su staff en el SDC (para más información checar post anterior), me ha permitido conocer gente única y amigos excepcionales que me han demostrado su amistad en las buenas y en las malas (Mr. Rings, Ràpido y Furioso, Angelito, Cuico, Chelo, Isa, mi nueva casera Marthus...)

La vida también ha permitido que salvo contadas excepciones, encuentre personas interesantes en los lugares donde trabajo, y para muestra basta un botón, pues todas mis amigas del IPAB son mujeres inteligentes, simpáticas, hermosas y ¡completamente diferentes entre sí!.

Sí, yo lo sé, a veces cambio de amistades como de calcetines y los voy poniendo de moda como por temporadas, sin embargo, a mis treinta valoro lo que cada amigo/a aporta a mi vida, respeto más las diferencias, soy más sincera (sí, sí, sí, más sincerota y directa, sé que a veces duele pero es mejor), y ya no me dejo (como consejo, digan no a los amigos abusones en la chamba o en la vida que abusan "en nombre de la amistad").

Definitivamente, mi círculo de amistades no se ha cerrado como antes creía, por el contrario, cada vez se abre más y más...

Por lo que hace a la chamba y economía, afortunadamente a los treinta uno se encuentra más estable y menos despilfarrador. Ya sabes en que invertir y sí te preocupas en ahorrar para el futuro. Aceptas tu trabajo y como ya sabes lo que quieres, tomas decisiones y actúas en consecuencia (es decir, ya no solamente te quejas esperando que Dios o el Ser Superior cambie tu existencia, tu chamba o tu situaciòn económica).

En mi caso, tener el trabajo que tengo me ha permitido alcanzar mis objetivos. El más importante de ellos en estos momentos, independizarme e irme a vivir a mi departamento (cosa que por cierto, me tiene sumamente feliz y satisfecha). Estoy contenta con lo que hago y trabajo para vivir, no vivo para trabajar. Además, a mis treinta ya no tengo temores. Estoy consciente de que si me quedara sin trabajo, soy muy capaz de conseguir otro o hacer cualquier actividad remunerada, porque soy una mujer inteligente y disciplinada.

Finalmente, me parece que por fin a los treinta defines lo que te gusta y lo que detestas. Yo por ejemplo, ya no puedo cambiar el hecho de que sea "antitele", prefiera leer una buena novela o libro interesante, odie el fútbol (aunque luego me lo sople con algún galán), me encante bailar, adore el chocolate y mi comida favorita sean los camarones.

Definitivamente puedo decir que llegar a los 30 es llegar "al punto" (así decía un galán que se perdió de disfrutarme en "mi punto"), es convertirse en toda una mujer, atractiva, plena y que sabe lo que quiere. Asì que de antemano, mil felicidades a todas mis amigas que están dispuestas a aceptar el reto y un agradecimiento enorme a todas mis amigas que están en los "tas" y que me han demostrado que "la vida apenas empieza!...".

0 comentarios: