
En estos días de bonito asueto vespertino (que por cierto ya me tienen un poco cansada -¡y eso que no hago nada!- y fastidiada), he tenido oportunidad de contactar a diversas personas. Entre ellas al buen Chuy.
Este chico y yo nos conocimos hace como dos años y medio, casi cuando MANM y yo acababamos de terminar. Resultaba que Chuy era el mejor amigo del novio de una amiga y a ella se le hizo buena idea mandarle mis datos para que estuvieramos en contacto. A la semana nos conocimos en persona. Recuerdo perfectamente que de Chuy me sorprendieron tres cosas: su voz súper sexy y varonil, su loción (olía maravillosamente bien), y su caballerosidad. En esa ocasión fuimos a cenar a "Frutos prohibidos" y después a tomar una copa a "La Bodega". Quien diría que ambos lugares que en ese momento eran completamente desconocidos para mí, actualmente los visito con cierta frecuencia, y sí, reconozco que me recuerdan a la persona que me llevó ahí por primera vez. Recuerdo que Chuy y yo hablamos de muchísimas cosas, pero invariablemente tuvimos que tocar nuestra última relación, y sí, ambos traíamos unas cargas un poco pesadas. Aún así quedamos en volver a salir.
Sin embargo, algo pasó que tuvo que transcurrir un año antes de que nos volviéramos a ver. No recuerdo si la carga de trabajo de ambos nos impidió coincidir, si en algún momento le cancele una cita... no lo sé.
El caso es que nos vimos por segunda vez hace año y medio. Chuy había cambiado. Había empezado a correr y estaba bajando de peso. Estaba -miento, aún está- bastante galán. Yo acababa de regresar de pasar un mes en Cuba con mi adorado galán cubano, y todavía estaba entusiasmada con la idea de que Leandro y yo lograramos estabilizarnos. La emoción me duró un par de meses, sin embargo, lamentablemente coincidió con el segundo encuentro entre Chuy y yo. En esa ocasión fuimos al cine. No me acuerdo que película vimos, pero si recuerdo que nos tomábamos de la mano, y eso me hacía sentir segura y protegida. Sin embargo, enamorada como estaba de Leandro, Chuy y yo decidimos solamente ser amigos.
No nos hemos vuelto a ver desde entonces. En alguna ocasión me lo encontré en el messenger (casi odio la tecnología porque despersonaliza las relaciones), luego hablamos por teléfono y quedamos de vernos ese fin de semana. Si no mal recuerdo quedamos de salir a Cuernavaca o algo así, pero a la hora de la hora yo cancelé. Volvimos a hablar un par de veces más y luego nada... sé que él salió con alguien el año pasado y bueno, ¿yo que puedo decir?, todos recordamos mi fracaso con MACG.
Este lunes coincidimos en el messenger y estuvimos platicando. Se nos da muy bien el coqueteo cibernético y creo que sería increíble vernos, pero algo pasa que no hemos logrado coincidir. A veces creo que estamos tan inmersos en nuestras cosas que nos olvidamos de nuestra existencia mutua hasta que nos volvemos a encontrar en línea (lo cual quizá demuestre una emoción meramente pasajera).
Generalmente cuando conversamos por ese medio tan impersonal, Chuy me pregunta si ya estoy lista para una relación "en serio". Últimamente ese cuestionamiento ha estado rondando en mi cabeza. Estoy convencida de que la respuesta es sí, sí estoy preparada para una relación en serio, donde haya respeto, independencia y comunicación.
No sé si Chuy sería el indicado para intentar algo así. Lo que si sé es que tengo muchísimas ganas de volver a verlo y de sentirme segura de nuevo. Ignoro lo que pase con el tiempo, e incluso si volvamos a encontrarnos. Sin embargo, debo reconocer que ésta nueva aparición de Chuy ha logrado que yo misma reconozca que estoy lista para tener una pareja, y supongo que en estos momentos de crisis, eso es algo sumamente valioso.

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