
¿Recuerdan aquél novio al que me referí en mi blog anterior? Pues bueno, por fin volvió. Parece que cuando cumplí mis gloriosos treinta estaba encerrado o atrapado en una selva donde no había ningún medio de comunicación (sí, sí, sé que suena un tanto “increíble”, pero mejor confiar en el ahora conocido como “el amor”, que estarme llenando la cabeza de porquería).
Lo cierto es que posterior a ese blog, mi adorado novio me contactó y desde su regreso hemos pasado maravillosos momentos juntos… definitivamente no me cabe la menor duda de que estoy con un hombre guapo, inteligente, valioso y sumamente encantador.
Sin embargo, lo anterior no obsta para que también en estos momentos de adaptación mutua hayamos tenido algunas cuantas dificultades, a una de las cuales quiero referirme en este escrito.
Resulta que la semana pasada discutimos por unas fotos que encontré en su computadora, (lo confieso, busqué y encontré, cosa que por ningún motivo debemos hacer), y por unos mensajes que unas mujercitas (por no decirles de otra forma) han dejado en su página de hi5. Obviamente, todas las fotos y de cualquier tipo, son protagonizadas por él y por sus amigas, novias, amantes o lo que hayan sido. Asimismo, algunos mensajitos son subidos de tono, lo que me lleva a pensar (no sé si acertadamente o no), que mi adorable galán tuvo algo que ver son las damitas en cuestión.
El caso es que coincidieron mi sensibilidad con mis 5 minutos de locura, y me puse muy malita de mis nervios, saliendo de mi boca sapos y culebras, a los cuales mi novio respondió con las siguientes cuestiones. Primero, porque no había quitado de mi blog de los thirties aquello de “un reciente noviecito que se fue de viaje para no sé cuando regresar”, y segundo, porque tenía en mi hi5 fotos de mi viaje a Cuba donde salgo acompañada de mi galán en aquel entonces. Ambos comentarios muy válidos dada la naturaleza y origen de la discusión.
Bajo este panorama necesito opiniones, porque no sé que sea peor: si los mensajes cachondos de sus amiguitas en el hi5, algunos de ellos recibidos recientemente, o las fotos de mi viaje a Cuba el año pasado; si las fotos en su computadora echando beso con una brasileña (reconozco que yo en mi afán de intentar se open mind, le dije que se divirtiera e hiciera lo que quisiera, sin embargo si me ardió que guardara las evidencias), o los comentarios vertidos en mi blog anterior refiriéndome a su persona.
Mientras si son peras o son manzanas, lo cierto es que esta situación me permitió darme cuenta de que las computadoras y las páginas públicas como hi5, facebook y algunas otras, contienen demasiada información personal que si bien estamos dispuestos a compartir con nuestros amigos/as, no estamos muy seguros de querer que nuestra pareja conozca.
Por otro lado, estos lugares representan un monumento a nuestro ego, y es obvio que a todos nos hace sentir bien recibir comentarios que incluso pueden ser atrevidos o muy “lanzados”, sin embargo, no tenemos la certeza de querer que nuestra pareja acceda a nuestro monumento y con ello, a todo lo que hay alrededor de él.
Por lo que a mi respecta, originalmente había decidido de forma reactiva como acertadamente dice el amor, darme de baja en el hi5. Sin embargo, después de darle algunas vueltas al asunto, solamente he determinado, en primera, no usar más la computadora de mi novio, y en segunda, no entrar más a sus páginas personales.
Supongo que lo anterior en realidad se traduce en dejar de hurgar, porque no cabe duda que como bien decía la Pingo, “el que busca, encuentra” y definitivamente no vale la pena sufrir o desconfiar de quien me ha demostrado que quiere estar a mi lado.
Mi segundo plan reactivo era dejar de escribir, pero concluí que por ningún motivo debo callar lo que dice la escritora que habita en mi persona. Así que, ¡ahí vamos de nuevo! Solamente espero que este nuevo blog no sea causa generadora de más discusiones.
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