18 de enero de 2009

¿Correr riesgos? (29 noviembre 2006)


Hace poco hablaba con mi amigo Alejandro acerca de tomar o no riesgos. Si bien nosotros platicábamos del amor y esas cosas -tema recurridísimo últimamente con mis amigos y amigas-, la verdad es que los riesgos se corren día a día, momento a momento... es por ello que, mi apreciable Alejandro especialmente a tí te comparto mis conclusiones al respecto.

Mi experiencia y la observación de las de los demás me han llevado a concluir que en general, la mayoría de las personas tenemos miedo de correr riesgos. Evidentemente resulta mucho más fácil permanecer en nuestra "zona de confort" que arriesgarnos y perder... cierto, perder no se siente bien y la caída puede ser bastante dolorosa, sin embargo, solo entendemos la vida cuando corremos riesgos y nos atrevemos a que suceda lo inesperado.

Pero en ¿que momento vale la pena arriesgar? ¿bajo que circunstancias? Si realmente nos ponemos a pensar,todos los días tenemos una oportunidad de arriesgarnos en las mil y una cosas que nos parecen iguales -a la hora en que metemos la llave de la puerta por la mañana, en el instante de silencio después del almuerzo... Lo importante es estar atento a ese momento y no ignorarlo, aunque sea más fácil fingir que no lo percibimos, que no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.

Ahora, ¿porque arriesgar? Veamos.... En ocasiones la felicidad aparece en nuestra vida sin razón o esfuerzo aparentes, pero reconozcamos que por lo general es una conquista, así que el instante del día en que tenemos la oportunidad de arriesgar, puede ayudarnos a cambiar, a ir en busca de nuestros sueños. Seguramente vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones..., pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás orgullosos de habernos arriesgado.

La verdad es que pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Esa persona quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra... Pero al mirar hacia atrás -porque siempre miramos hacia atrás-, se reprochará a sí mismo el no haber arriesgado más por miedo a perder y la única certeza que le quedara al final del camino será el haber desperdiciado la oportunidad de hacer cambios, de afrontar retos, y ¡de atreverse a ser feliz!

Así que es el momento de tomar acción y sacudirse todos los miedos... ya sea cambiar de empleo, comprarse un coche, tomar un crédito hipotecario, estudiar en el extranjero, hacer una maestría o doctorado, cambiarse de casa, leer un libro distinto, iniciar un negocio, realizar nuevas actividades, lanzarse de un paracaídas, hacer amistad con personas diferentes a nosotros, tener una pareja, enamorarse, decir un "te quiero" un "te amo", ofrecer una caricia o un beso, decir lo que uno piensa y siente, reconocer nuestros errores, pedir perdón, decir "no", abrazar a quien queremos... no importa lo que sea, simplemente...

¡ARRIESGATE!

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