
¡Vaya que tenía tiempo sin escribir! Han sido meses difíciles, cambios laborales y otras tantas cosas que no son lo importante en este momento.
Lo que sí es verdaderamente trascendental (jajajaja, que exagerada), es que decidí darme unas vacaciones y me fuí a Cuba a vivir como una cubana. ¡Sí! la vida me presentó la oportunidad de estar tres días en un hotel y el resto en una casa familiar, así que pude apreciar que ser cubano es de lo más divertido, con todo y las carencias que existen.
La verdad es que cuando estaba organizando el viaje, elaboré todo un plan maquiavélico de investigación que finalmente no llevé a cabo... caray! está bien que fueron quince días pero, o me divertía, o me ponía a investigar cosas.
Ya estando allá me dediqué a observar a la juventud en un intento por no abandonar del todo el plan que quizá me permitiría llegar a alguna conclusión interesante. Así, tuve oportunidad de platicar con mucha gente joven, preparada y no preparada.
En este sentido, yo dividiría a la juventud cubana en dos rubros: aquellos que se han dedicado a aprovechar uno de los méritos de la revolución, la educación, y los que de plano, bajo la falsa creencia de que no vale la pena ni estudiar ni trabajar, se han dedicado a obtener dinero de una manera fácil y de cierta forma, ilícita.
Los primeros son chicos preparadísimos... de verdad me sorprendió hablar con Ingenieros Químicos, Mecánicos, Gastronómicas, Psicólogos, Médicos y demás personas que no sólo tienen una licenciatura, sino que además han estudiado maestrías y doctorados.
Quisiera citar dos personas que llamaron mucho mi atención. Uno de ellos, un joven maestrante de Ingenieria Mecánica, me comentó que él tenía oportunidad de salir de Cuba para realizar investigaciones e incluso seguir estudiando, todo ello auspiciado por su propio gobierno. Sin embargo, a la pregunta que le formule "¿Y tú te quedarías por allá?", me contestó que no... que una cosa era salir, conocer y aprender, pero que definitivamente "viraría" (regresaría) a su país porque ahí podía seguir estudiando y posteriormente obtener un mejor empleo, en el que, si bien no le pagarían tanto como en un sistema capitalista, sí le permitiría tener ciertas comodidades.
Me sorprendió también la opinión de una Ingeniera Química quien me comentó algo así: "Mira, es cierto que hay carencias y necesidad, pero por lo menos no dejamos de comer. Y no es cierto que las mujeres que son putas y los hombres que son golfos, lo hacen por necesidad... para nada, si hacen eso es porque les gusta y porque les gusta el dinero fácil, porque en Cuba, nadie se muere de hambre."
Existe otra juventud a la que yo llamaría la juventud desesperanzada. Aquella que estudia por inercia y trabaja porque no hay de otra, pues en Cuba meten presos a los jóvenes que no trabajan ni estudian, en el entendido de que el gobierno no apoya ni fomenta ninguna forma de vagancia.
Generalmente estos jóvenes dicen cosas como "Claro que me quiero ir... ¿no ves que todo está mal? Aquí por más que trabaje nunca voy a poder tener un coche ni una casa propia", "Esto cada día está pe or...". Inclusive fuí testigo de que Leandro, quien viró de México, fué sujeto de críticas por haber regresado a su país.
Lamentablemente esta juventud es la que está menos preparada, y la que en consecuencia, se dedica al comercio sexual porque deja buen dinero rápido y fácil.
Lo anterior es irónico, pero así es. Curiosamente aquellos que no quieren salir de Cuba, son los que tienen más posibilidad de hacerlo y de triunfar en el extranjero debido a su previa preparación, y los que salen por suerte o por sexo son la población más viciada.
Pues sí... esas son mis apreciaciones... tenía muchas ganas de conocer y concluir algo... indudablemente el viaje fué encantador y maravilloso, y la compañía lo fué más (para muestra, basta checar las fotos). No obstante, yo quería dejar asentado algo que pudiera cambiar la apreciación que los mexicanos tenemos sobre los cubanos, y en este sentido puedo decir que en Cuba la gente no se muere de hambre, no todas las mujeres son putas, ni todos los hombres jineteros.
Lo que sí es verdaderamente trascendental (jajajaja, que exagerada), es que decidí darme unas vacaciones y me fuí a Cuba a vivir como una cubana. ¡Sí! la vida me presentó la oportunidad de estar tres días en un hotel y el resto en una casa familiar, así que pude apreciar que ser cubano es de lo más divertido, con todo y las carencias que existen.
La verdad es que cuando estaba organizando el viaje, elaboré todo un plan maquiavélico de investigación que finalmente no llevé a cabo... caray! está bien que fueron quince días pero, o me divertía, o me ponía a investigar cosas.
Ya estando allá me dediqué a observar a la juventud en un intento por no abandonar del todo el plan que quizá me permitiría llegar a alguna conclusión interesante. Así, tuve oportunidad de platicar con mucha gente joven, preparada y no preparada.
En este sentido, yo dividiría a la juventud cubana en dos rubros: aquellos que se han dedicado a aprovechar uno de los méritos de la revolución, la educación, y los que de plano, bajo la falsa creencia de que no vale la pena ni estudiar ni trabajar, se han dedicado a obtener dinero de una manera fácil y de cierta forma, ilícita.
Los primeros son chicos preparadísimos... de verdad me sorprendió hablar con Ingenieros Químicos, Mecánicos, Gastronómicas, Psicólogos, Médicos y demás personas que no sólo tienen una licenciatura, sino que además han estudiado maestrías y doctorados.
Quisiera citar dos personas que llamaron mucho mi atención. Uno de ellos, un joven maestrante de Ingenieria Mecánica, me comentó que él tenía oportunidad de salir de Cuba para realizar investigaciones e incluso seguir estudiando, todo ello auspiciado por su propio gobierno. Sin embargo, a la pregunta que le formule "¿Y tú te quedarías por allá?", me contestó que no... que una cosa era salir, conocer y aprender, pero que definitivamente "viraría" (regresaría) a su país porque ahí podía seguir estudiando y posteriormente obtener un mejor empleo, en el que, si bien no le pagarían tanto como en un sistema capitalista, sí le permitiría tener ciertas comodidades.
Me sorprendió también la opinión de una Ingeniera Química quien me comentó algo así: "Mira, es cierto que hay carencias y necesidad, pero por lo menos no dejamos de comer. Y no es cierto que las mujeres que son putas y los hombres que son golfos, lo hacen por necesidad... para nada, si hacen eso es porque les gusta y porque les gusta el dinero fácil, porque en Cuba, nadie se muere de hambre."
Existe otra juventud a la que yo llamaría la juventud desesperanzada. Aquella que estudia por inercia y trabaja porque no hay de otra, pues en Cuba meten presos a los jóvenes que no trabajan ni estudian, en el entendido de que el gobierno no apoya ni fomenta ninguna forma de vagancia.
Generalmente estos jóvenes dicen cosas como "Claro que me quiero ir... ¿no ves que todo está mal? Aquí por más que trabaje nunca voy a poder tener un coche ni una casa propia", "Esto cada día está pe or...". Inclusive fuí testigo de que Leandro, quien viró de México, fué sujeto de críticas por haber regresado a su país.
Lamentablemente esta juventud es la que está menos preparada, y la que en consecuencia, se dedica al comercio sexual porque deja buen dinero rápido y fácil.
Lo anterior es irónico, pero así es. Curiosamente aquellos que no quieren salir de Cuba, son los que tienen más posibilidad de hacerlo y de triunfar en el extranjero debido a su previa preparación, y los que salen por suerte o por sexo son la población más viciada.
Pues sí... esas son mis apreciaciones... tenía muchas ganas de conocer y concluir algo... indudablemente el viaje fué encantador y maravilloso, y la compañía lo fué más (para muestra, basta checar las fotos). No obstante, yo quería dejar asentado algo que pudiera cambiar la apreciación que los mexicanos tenemos sobre los cubanos, y en este sentido puedo decir que en Cuba la gente no se muere de hambre, no todas las mujeres son putas, ni todos los hombres jineteros.
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