
Pues ya estamos iniciando el año 2007 y la verdad por lo que a mí respecta, estoy segura que será un año en el que lograré cada cosa que me proponga... es más... ya he adelantado un poco visualizando como espero terminar este año y en que condiciones, así que estoy lista para lo que venga... En fin, el tema de este blog es la temática de la película que fuí a ver el día de hoy, "Cansada de besar sapos". Para quienes no la han visto y tengan ganas de verla, mejor deténganse en la lectura porque posiblemente les dé pistas de lo que trata la película y eso no sería nada agradable ¿cierto?
La película es muy simple. pero habla del tema que tanto gusta: el amor y las relaciones de pareja. He de confesar que por algún momento me sentí identificada con la protagonista en dos aspectos: un ex galán mujeriego como él solo, y una búsqueda infructuosa de relaciones en los lugares más inadecuados. Pero creo que eso es lo de menos... lo que importa es que "Cansada de besar sapos", es una película que nos demuestra que no hay princesas encantadas, ni príncipes azules... ¿porque digo esto? hace poco alguien me dijo que solemos poner demasiados "peros" a las personas (hablaré desde mi punto de vista de mujer, aunque presumo que los hombres también lo hacen). ¡Claro! no nos hagamos... a poco no decimos "está guapo pero es un looser", "es buena onda pero no tiene un peso", "tiene mucho dinero pero es un mal educado", "es casi perfecto pero está chaparro", "es súper inteligente pero es demasiado tímido", y así, podría seguir con un montón de peros que yo misma he dicho y que también he escuchado. Es más... yo misma podría decir que estoy "cansada de besar sapos" y con besar no me refiero al sentido literal de la palabra, sino al hecho de salir con uno o con otro, con la esperanza de eliminar ese "pero" que siempre nos salta a la vista.
Así que, salvo la mejor opinión de quienes lean esto, yo creo que el problema en realidad se resolvería si supieramos lo que queremos y estableciéramos prioridades en relación a las características que buscamos en una pareja. Por ejemplo, yo concluí que mi prioridad número 1 es que mi pareja me respete, me ame y me acepte... ello no significa que yo esté negada a cambiar por el bien de una relación, o a llegar a acuerdos respecto a determinadas actitudes o conductas, pero si alguien quisiera cambiar mi esencia dejaría de ser yo, y entonces pues... !eso no es amor! y ¿para que estar con alguien que conocí de determinada forma y me desgasto intentando cambiarlo?, mejor me busco lo que quiero desde el principio ¿no?. Otra cosa es que el amor, respeto y aceptación me lo debe demostrar mi pareja... no, no, no... esto no significa que estoy esperando regalos, cenas costosas, viajes mensuales o cosas materiales, simplemente un pequeño detalle que demuestre que la otra persona quiere estar conmigo. Siendo honestos, nadie quiere estar con alguien incongruente que se la pase diciendo "te quiero", "me gustas", "quisiera andar contigo", y que al mismo tiempo sus conductas y actitudes demuestren todo lo contrario (¡levante la mano quien quiere algo así para su vida!).
Mi prioridad número 2 es estar con una persona por la que sienta atracción física. Esto quiere decir que a mí me guste el sujeto, aunque al resto del mundo le parezca horrible... seamos sinceros, nadie quiere estar con alguien que no le guste, aunque sea "lindísimo", "super atento" o "buenísima onda". No importa si el sujeto en cuestión no es un "cuero", pero sí que nos atraiga algo: su forma de caminar, sus ojos, sus manos, su estatura, su boca... ¡que sé yo! la atracción se siente y nada más.
Mi prioridad número 3 es que mi pareja sea una persona inteligente que tenga proyectos que le permitan planear a futuro y tener una estabilidad en todos los sentidos. Ojo, no estoy diciendo que quiero un hombre millonario, pero sí un hombre responsable con aspiraciones al que yo admire por el simple hecho de ser una persona que es feliz haciendo lo que hace y que lucha por lo que quiere.
Tener las prioridades ordenadas de esta forma puede tener consecuencias, puesto que puede existir el chico maravilloso, que me ame y me acepte, que físicamente no sea bien parecido y que aparte no tenga un peso, (en mi caso puedo decir que yo ya viví el que alguien que me parecía horrible me ganara por su forma de ser... ah! y aparte no tenía un peso!!! jajajajaja), pero obviamente las prioridades dependen de cada quien... no faltara quien diga que quiere estar con un hombre millonario que la saque a pasear aunque juegue el papel de la amante (de verdad que tengo amigas que lo dicen), o que prefiera estar con un galanazo aunque sea un coqueto de lo peor y le garantice contagiarle alguna enfermedad venérea...
El caso es que, si bien tener establecidas nuestras prioridades implica un riesgo, lo cierto es que nos permite salir con varios galanes y darles carpetazo cuando el sujeto en cuestión no sea lo que estamos buscando... digo, es lo más honesto con uno mismo y también con el otro ¿no?. Yo por mi parte pretendo hacerlo, porque cuando digo que "estoy cansada de besar sapos", estoy diciendo que no pretendo seguirme desgastando en salidas y relaciones que resultan por sí mismas infructuosas precisamente por no representar lo que realmente busco, en este caso, mi prioridad 1 (y no nos hagamos tontos porque uno casi siempre se da cuenta en un par de salidas lo que la otra persona puede ofrecer... ah! y además no creo que sea mucho pedir ser amada, respetada y aceptada). Obviamente reconozco y me concientizo de que ello también representa congruencia de mi parte en cuanto a mi forma de actuar, hablar, conducirme, etcétera, pero estoy dispuesta a pagar el precio -claro, sin dejar de ser quien soy- con tal de estar al lado de alguien que me ame con la misma intensidad con que estoy dispuesta a amarlo.
La película es muy simple. pero habla del tema que tanto gusta: el amor y las relaciones de pareja. He de confesar que por algún momento me sentí identificada con la protagonista en dos aspectos: un ex galán mujeriego como él solo, y una búsqueda infructuosa de relaciones en los lugares más inadecuados. Pero creo que eso es lo de menos... lo que importa es que "Cansada de besar sapos", es una película que nos demuestra que no hay princesas encantadas, ni príncipes azules... ¿porque digo esto? hace poco alguien me dijo que solemos poner demasiados "peros" a las personas (hablaré desde mi punto de vista de mujer, aunque presumo que los hombres también lo hacen). ¡Claro! no nos hagamos... a poco no decimos "está guapo pero es un looser", "es buena onda pero no tiene un peso", "tiene mucho dinero pero es un mal educado", "es casi perfecto pero está chaparro", "es súper inteligente pero es demasiado tímido", y así, podría seguir con un montón de peros que yo misma he dicho y que también he escuchado. Es más... yo misma podría decir que estoy "cansada de besar sapos" y con besar no me refiero al sentido literal de la palabra, sino al hecho de salir con uno o con otro, con la esperanza de eliminar ese "pero" que siempre nos salta a la vista.
Así que, salvo la mejor opinión de quienes lean esto, yo creo que el problema en realidad se resolvería si supieramos lo que queremos y estableciéramos prioridades en relación a las características que buscamos en una pareja. Por ejemplo, yo concluí que mi prioridad número 1 es que mi pareja me respete, me ame y me acepte... ello no significa que yo esté negada a cambiar por el bien de una relación, o a llegar a acuerdos respecto a determinadas actitudes o conductas, pero si alguien quisiera cambiar mi esencia dejaría de ser yo, y entonces pues... !eso no es amor! y ¿para que estar con alguien que conocí de determinada forma y me desgasto intentando cambiarlo?, mejor me busco lo que quiero desde el principio ¿no?. Otra cosa es que el amor, respeto y aceptación me lo debe demostrar mi pareja... no, no, no... esto no significa que estoy esperando regalos, cenas costosas, viajes mensuales o cosas materiales, simplemente un pequeño detalle que demuestre que la otra persona quiere estar conmigo. Siendo honestos, nadie quiere estar con alguien incongruente que se la pase diciendo "te quiero", "me gustas", "quisiera andar contigo", y que al mismo tiempo sus conductas y actitudes demuestren todo lo contrario (¡levante la mano quien quiere algo así para su vida!).
Mi prioridad número 2 es estar con una persona por la que sienta atracción física. Esto quiere decir que a mí me guste el sujeto, aunque al resto del mundo le parezca horrible... seamos sinceros, nadie quiere estar con alguien que no le guste, aunque sea "lindísimo", "super atento" o "buenísima onda". No importa si el sujeto en cuestión no es un "cuero", pero sí que nos atraiga algo: su forma de caminar, sus ojos, sus manos, su estatura, su boca... ¡que sé yo! la atracción se siente y nada más.
Mi prioridad número 3 es que mi pareja sea una persona inteligente que tenga proyectos que le permitan planear a futuro y tener una estabilidad en todos los sentidos. Ojo, no estoy diciendo que quiero un hombre millonario, pero sí un hombre responsable con aspiraciones al que yo admire por el simple hecho de ser una persona que es feliz haciendo lo que hace y que lucha por lo que quiere.
Tener las prioridades ordenadas de esta forma puede tener consecuencias, puesto que puede existir el chico maravilloso, que me ame y me acepte, que físicamente no sea bien parecido y que aparte no tenga un peso, (en mi caso puedo decir que yo ya viví el que alguien que me parecía horrible me ganara por su forma de ser... ah! y aparte no tenía un peso!!! jajajajaja), pero obviamente las prioridades dependen de cada quien... no faltara quien diga que quiere estar con un hombre millonario que la saque a pasear aunque juegue el papel de la amante (de verdad que tengo amigas que lo dicen), o que prefiera estar con un galanazo aunque sea un coqueto de lo peor y le garantice contagiarle alguna enfermedad venérea...
El caso es que, si bien tener establecidas nuestras prioridades implica un riesgo, lo cierto es que nos permite salir con varios galanes y darles carpetazo cuando el sujeto en cuestión no sea lo que estamos buscando... digo, es lo más honesto con uno mismo y también con el otro ¿no?. Yo por mi parte pretendo hacerlo, porque cuando digo que "estoy cansada de besar sapos", estoy diciendo que no pretendo seguirme desgastando en salidas y relaciones que resultan por sí mismas infructuosas precisamente por no representar lo que realmente busco, en este caso, mi prioridad 1 (y no nos hagamos tontos porque uno casi siempre se da cuenta en un par de salidas lo que la otra persona puede ofrecer... ah! y además no creo que sea mucho pedir ser amada, respetada y aceptada). Obviamente reconozco y me concientizo de que ello también representa congruencia de mi parte en cuanto a mi forma de actuar, hablar, conducirme, etcétera, pero estoy dispuesta a pagar el precio -claro, sin dejar de ser quien soy- con tal de estar al lado de alguien que me ame con la misma intensidad con que estoy dispuesta a amarlo.
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