19 de enero de 2009

Te vamos a extrañar Mafer! (27 mayo 2008)


Cuando llegué al IPAB la neta no tenía amigos… no porque yo sea una nefasta o algo así, pero ya saben lo que pasa cuando uno llega a un nuevo trabajo: hay que fijarse con quien se empieza uno a relacionar. Personalmente yo cometí el error de relacionarme con un ser bastante nefastín a quien “cariñosamente” llamo “Boquitas”. Un tipito bastante lambiscón que se veía igual de perdido en el espacio que yo (nota curiosa: él sigue perdido en el espacio, yo logré integrarme).


A mi alrededor también había chicas que a mí se me hacían buena onda y que comían todas juntas como una gran banda que yo creía impenetrable. Con ellas comía también la que denominaremos “la brujita mayor”, una secre de la que tenía las peores referencias. ¡Imagínense!, me habían dicho que por su culpa había renunciado la pe rsona cuyo lugar estaba ahora yo ocupando. En mi mente se formaban imágenes malévolas de cómo la brujita mayor le daba vueltas a su caldero, mientras las otras niñas la acompañaban con cánticos… todo al mismo tiempo que consumían sus alimentos. Ahora si que como dice Facundo… ¡tengo miedo!


Con el paso de los días medio hablaba con mis nuevas compañeritas de oficina, las cuáles, dicho sea de paso, eran bastante corteses con mi persona. Un día le pregunté a la Mafer que siempre andaba como de buenas, sonriendo y desmadreando, sobre su viaje a Europa con Pily y ya medio hicimos la plática.


Posteriormente Crispy me invitó a comer con ellas en la oficina de Sandy y ¡fiu! cual no sería mi sorpresa al darme cuenta que la brujita mayor no era la líder y que las chicas eran súper agradables.


Poco a poco me fui integrando con ellas y sinceramente ahora puedo decir lo que alguna vez escribí en otro blog: que todas son mujeres súper diferentes entre sí pero igualmente maravillosas.


Con Mafo resultó que tenía muchas cosas en común. Por un lado somos las más grandes (hermosas treintañeras por supuesto… ok ok… yo sigo siendo la mayor, pero somos totalmente generacionales) y por el otro, ambas habíamos tenido a bien relacionarnos sentimentalmente con sujetos mayores que nosotras durante periodos largos de tiempo. Platicar sobre nuestras experiencias con los tipos, cuyos nombres para colmo coincidían, me hicieron tenerle especial confianza. Así, Mafer ha sido testigo en este corto periodo de tiempo que llevo en el H. Instituto (8 meses) de todas mis aventuras y desventuras. Sabía perfecto con quien salía, quien era el de las flores y que había pasado con el belga. Se enteró cuando mi novio me empezó a mover el tapete y fue la primera en saber que habíamos decidido vivir juntos. A últimas fechas también se ha soplado mis rollos de adaptación a mi pareja, mis desconciertos y algunas inseguridades.


La Mafo no me da el avión. Por el contrario, creo que ella ha intentado ser lo más objetiva posible con todo lo que le cuento. A veces coincide conmigo, pero en ocasiones también me jala las orejas, e incluso debo reconocerle que ha evitado que yo haga algunas barbaridades (recordemos el capítulo de cuando mi novio se fue a su viaje y yo me enojé por un par de cositas, al punto de quererlo mandar por un tubo).


Mafer también ha sido excelente compañía de reventón. No conozco persona más animosa que ella. Organizamos comidas, salidas a antrear, jugadas de X-Box, lectura de caracoles, fiestas de fin de año, salidas al cine y un chorro de cosas que se nos han ido ocurriendo (by the way… tenemos un viaje pendiente escuincla!). No cabe duda que es la clásica amiga que puedes invitar con tus cuates porque es súper adaptable, o a la que puedes hablarle para salir a desmadrear, pues siempre se le ocurrirá algo para que uno no permanezca “ahuevado” en el hogar.


Definitivamente creo que no hablo solo por mí sino por todas las “chicas y chico IPAB”. Vamos a extrañar a la Mafo ahora que se cambie de área y como dijo Pily, ¡de edificio!


Vamos a extrañar esa costumbre chistosa de llegar 9.40 (costumbre que me parece he ido adoptando muy bien), maquillarse y desayunar garnachas en la cocina. Se le extrañará también a la hora del cigarrito y cuando de repente se acerca y pregunta “¿tienes mucho trabajo? Acompáñame a desayunar ¿no?”.


Aunque claro, también estamos contentas porque logró zafarse de las garras de Maléfica (es una larga historia, pero resultó que la brujita mayor en realidad era manipulada por una mujer muy malévola a la que en verdad le hago un favor llamándola Maléfica).


Es por eso que en nombre de todos los que somos sus amigos, queremos desearle a Mafer el mayor de los éxitos en esta nueva etapa que comienza y queremos pedirle que de vez en cuando se digne visitarnos… ¡no vaya a ser que nosotros nos olvidemos de que existe!!! (jajajajaja… solo un chistín). Y antes de concluir este blog, una porra: “¡Te queremos Mafo, te queremos!”.


Atentamente, Gino (quien jura que sus amigos Pily, Crispy, Naty, Ara, Sandy y Sixto piensan igual que ella…)

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