22 de junio de 2009

Frases inverosímiles...

4 comentarios

Me queda claro que después de la tempestad viene la calma, y después de que mis amigas y yo pasamos por una semana muy tortuosa, hemos empezado a reírnos de algunas de nuestras anécdotas y de algunas frases célebres que nuestros adorados hombres nos han dicho, y que si bien en su momento nos deprimieron o nos pusieron los pelos de punta, ahora nos hacen reír a carcajadas:

1. Justo en los preparativos de lo que sería su boda y llegando a la casa que sería el "hogar conyugal", una de mis amigas encontró a su novio con otra chava. La escena: él sin camisa, subiéndose el cierre de los pantalones y la otra bajo las sábanas. La frase del sujeto: "No es lo que tu piensas", jajajaja ¿neta? a mí si un cuate me dice algo así lo primero que pienso es: "No seguramente no es lo que pienso, ¡ES PEOR!". Y es que claro... las mujeres somos taaaaaan malpensadas... caray... igual y estaban jugando Twister desnudos y una alucinando.

Una semana después el psicópata busca a mi amiga para decirle la siguiente barbaridad: "Bueno sí... si era lo que pensabas, pero la verdad le estaba haciendo un favor". ¿Qué queé? Es para morirse de risa. ¿Un favor? ¿No se le pudo ocurrir algo mejor? Supondría entonces que mi amiga estuvo muy mal al dejar ir a un hombre taaaaaaan bondadoso y taaaaaaaan considerado. Más le valdría al tipo haberse quedado callado y desaparecer hasta que pudiera hilar correctamente las palabras.

2. Hace poco una amiga estuvo saliendo con un chico que no la dejaba ni a sol ni a sombra. No le había dicho que fueran novios pero tampoco que no lo fueran, además considerando que en realidad actuaban como tal, fue una sorpresa que un día el tipo se apareciera en su casa para decirle que estaba saliendo con Fulana, la cual en un par de meses se iba al extranjero a hacer un posgrado. Mi amiga entonces le dijo: "Me queda claro entonces que para tí yo no significo nada", a lo que el muchachito contestó "Mmm... ¡es que Fulana se va en septiembre!". O sea ¿cómo?, ni siquiera es una respuesta clara y menos como ésta fue dicha. Supongo que lo que en realidad le quisieron decir a mi amiga fue algo así como "Si significas algo para mí, pero Fulana se va y no quiero dejar pasar la oportunidad de: opción a) acostarme con ella; opción b) salir con ella, u opción c) andar con ella", (por lo poco que sé de este niño casi podría jurar que la opción correcta es la a).

Supongo que entonces yo debería decirle a mi amiga que no es nada comprensiva con la situación y que es una egoísta porque solamente quiere al sujeto para ella. Pero ¡que intolerante!, ¡que más da!... Total, en octubre él vuelve como si nada, una vez satisfechas sus necesidades... Jajajaja, en serio chicos, si no tienen nada bueno que decir, ¡mejor quédense callados!.

3. Yo tengo una excelente. Cuando MANM y yo terminamos porque según él se acababa de enterar hacía un mes que tenía un hijo de un año (es correcto, yo también puse cara de what), y se me ocurrió preguntarle (en mi histeria, enojo, tristeza y coraje claro está), como carambas había sucedido eso, el sujeto me contestó: "Pues es que ella no se cuidó". ¿Qué qué? ¿De plano a sus casi cuarenta años no tenía idea de como usar un condón? De dar miedo. Pero lo mejor vino a continuación cuando añadió: "¡Y además sólo fue una vez!". Caray... como no le aplaudí, ¿verdad?, ¡si quedaba claro que el muchacho tiene muy buen tino! Jajajaja. Ahora sí que cómo se me ocurrió dejar ir a tan buen ¿semental?. Seguro que ahorita yo tendría un montón de hijos y dado que también era un ser bondadoso como el galán de mi amiga, me imagino que tendría una graaaaaaaan familia feliz tipo harém.

Y es que de verdad, ¿porque suponen que les vamos a creer cosas tan inverosímiles? Si bien cuando recién abren su bocota nos ponemos a llorar como magdalenas, lo cierto es que mucho de ese llanto tiene que ver con el coraje que nos da que nos quieran ver la cara de estúpidas como si tuvieramos medio dedo de frente.

Creo que mis amigos varones dirían que yo y mis amigas andamos con puro patán, pero estoy segura que todos ellos también han dicho alguna barbaridad, ¡hasta yo misma lo he hecho!. He de confesar que en una plática posterior que tuve una vez que el animal y yo nos separamos, yo intenté echar un choro como el que los hombrecitos nos avientan. Así que dije: "Mira... estoy confundida. Tu eres un hombre valiosísimo y mereces una mujer que te ame como lo mereces", y seguí: "no eres tú, soy yo y mis confusiones". Iba a continuar cuando el animal me interrumpió abruptamente para decirme: "No inventes, deja de usar las palabras que usamos los hombres". ¿No que no?, ¡nadie está libre de pecado!

19 de junio de 2009

Corazones rotos, mentes confundidas

5 comentarios

Últimamente he sentido mucha empatía hacia las historias que me cuentan mis amigas, tanto que me he sorprendido a mi misma riendo y llorando como ellas. La cuestión es que no sé que es lo que nos pasa a nosotras mujeres extraordinarias (me incluyo porque confieso que estoy pasando por un verdadero caos emocional y sí... estoy convencida de que soy una mujer super valiosa al igual que las amigas a las que me referiré en este post.) Y es que tres mujeres a las que quiero muchísimo la están pasando mal en cuestión de amores.

Una de ellas vivió un tórrido romance con un extranjero. romance que estuvo a punto de terminar en matrimonio; sin embargo, ignoramos en que momento el chico decidió dar por terminada la relación sin motivos aparentes. No sé si mi amiga se hubiera sentido menos defraudada si hubiera recibido una explicación de tan extraña conducta, lo que sí sé es que ella la ha pasado en verdad muy mal y en esa búsqueda constante del amor sigue topándose con personas que me hacen exclamar: "¡no cabe duda que esa es la línea que manejas!"

La segunda de ellas quizá sea la más afortunada, pues está con la persona que ama y él le corresponde. Sin embargo, si bien él está separado desde hace algunos años, lo cierto es que el hombre en cuestión tiene una hija que lo mantiene inevitablemente unido a su ex mujer, así que cada vez que ambas se aparecen, mi amiga tiene que ceder y sufrir en silencio la falta de madurez y decisión de su pareja.


Mi otra amiga, después de un tiempo, declaró que estaba completamente enamorada de una persona que todo el tiempo le mandó señales contradictorias, pues no podía estar sin ella, pero tampoco se decidía a formalizar la relación. Hasta que llegó el día en que mi amiga se armó de valor y le habló con el corazón, recibiendo a cambio una respuesta indiferente y desalentadora.


Y bueno... yo que puedo decir... la semana pasada me presentaron un chico que tuvo a bien calificarme (literal) y decir que aunque soy guapa y super linda, soy tan extrovertida que no me presentaría con su familia (???????). Mi ex novio de la universidad, después de un matrimonio fracasado, jura que soy la mujer de su vida y personas con las que convivo a diario me confunden sentimentalmente.


El caso es que no sé que es lo que está pasando, y de ninguna manera permitiría que alguien dijera algo tan sexista como "las mujeres están locas", "es que ustedes se emocionan con cualquier cosa", "lo que pasa es que están necesitadas de cariño" o "es su culpa por tontas". No, no estoy inventando, son frases que he escuchado hasta de las propias mujeres.


Tampoco voy a juzgar a nadie, ni a mis amigas, ni a sus galanes, ni a mi misma, ni a mis galanes. Estoy convencida de que las personas nacimos para estar en pareja y me queda claro que todos estamos en búsqueda del amor; sin embargo, todas estas historias me confunden, y debo reconocerlo, me hacen sentir desconfiada y con un poco de miedo a enamorarme y entregarme completamente a alguien...


Es horrible decirlo, pero me da miedo tropezarme, caerme y sentir ese dolor emocional que termina por volverse físico. Aún así, supongo que el que no arriesga no gana, y que en algún momento tendré que vencer el miedo e intentarlo de nuevo... yo y todas mis amigas.

18 de junio de 2009

Sólo por desahogo...

1 comentarios

No puedo más... me siento completamente decepcionada de algunas personas que dicen "apreciarme" y que con su actuar me han demostrado todo lo contrario. Y es que ya no lo soporto... no tolero que mi condición de mujer soltera esté siendo utilizada para hablar a mis espaldas, y que mis pensamientos, sentimientos y opiniones sean juzgados. Estoy cansada de jugar a que "nunca pasa nada" con tal de que quienes me rodean estén complacidos con mi conducta. Me fastidié de escuchar conversaciones completamente superficiales, de dar explicaciones y de inventar razones para evitar la convivencia. Me molesta tener que tomar decisiones que no tomaría, de no ser que con ellas evito meterme en problemas y logro acallar los rumores. Definitivamente, me cansé de no ser yo misma.

6 de junio de 2009

Un día viajando en microbús...

3 comentarios


Día 1. "¡Demonios! ¿Como es posible que con la prisa que llevo el camión y yo hayamos chocado?". Decidimos que cada quien se lleve su golpe y sigo adelante. ¡Sorpresa! A menos de dos cuadras mi automóvil y yo nos quedamos parados. Después de varias llamadas llega la aseguradora y se llevan mi vehículo a una reparación del tipo "terapia intensiva".

Día 2.
"Definitivamente no voy a pagar 40 pesos diarios de ida y 40 de vuelta para ir y venir a la oficina". Decido que es momento de tomar el microbús que pasa a dos cuadras de mi casa y que afortunadamente me deja a dos cuadras de la oficina. Me enfundo en unos zapatitos que me permitan el traslado a pie (los tacones definitivamente no son lo óptimo) y después de un par de minutos, llega el camioncito color verde con blanco (¿de donde habrán sacado esos colores?). Me dispongo a abordar y cuando subo me doy cuenta que los lugares que están vacíos son imposibles porque parecen hechos para enanitos. Ni modo. Me agarro bien fuerte del tubo (no como striptease) pensando en que llegando tengo que desinfectar mis manitas. Los choferes manejan horrible y en la vuelta para Viaducto casi azotamos. De repente, a la altura del eje 4 se desocupa un asiento que rápidamente me dispongo a ocupar. "¡Vaya! por lo menos iré cómoda, aunque mi música del IPOD se vea un poco opacada por 'La zetaaaaaaa'". En fin, seguimos adelante y sube una mujer a punto de parir. Sorprendida me doy cuenta que es una chica la que le cede su asiento, mientras un montón de hombres voltean indiferentes. Obviamente me enojo, pero no estoy en mi oficina donde puedo discutir y opinar tan abiertamente. Seguro que si se me sale un comentario hiriente los tipos me van a sacar a patadas.
Seguimos adelante. Estoy tosiendo un poco... "¿Será que la laringitis no se me ha quitado del todo? ¡Este estrés me está matando!". En eso, ¡achuuuuuuuuuuuuu!... juro que con pañuelo en mano me tapé mi boquita como se debe, pero eso no evitó que la gente me volteara a ver como si yo fuera la influenza misma. Para mis adentros digo "¡No inventen! Un estornudito no es para tanto!". Acabamos de atravezar Insurgentes y tres cuadras antes de llegar a Chapultepec, los polis como siempre están haciendo un lío con el tránsito, de manera tal que nos quedamos literalmente estacionados. Transcurren 10 minutos "¡Carajo! Tan bien que iba, no quiero llegar tarde o GLG me mata!". De plano decido que ha llegado el momento de bajarme y toco el timbre. Porqué no, el chofer decide dejarme a la mitad de la cuadra y enmedio de la calle, "Mugre tipo, por eso los odian". Me dispongo a caminar, total, sólo son como 5 cuadras. No sé porque me da tanta flojera cuando corro casi 10 kilometros diarios, pero en fin. Llego a las 9.30 a la oficina... ¡ufffffff!! ¡justo a tiempo!.

Día 3.
Decido repetir la experiencia y digamos, "ir agarrando callo" con esto del transporte público. Me encuentro al buen "Molinator" y pues por lo menos ya me siento más acompañada. Sugiere que mañana me venga caminando desde Obrero Mundial a Chapultepec. Miro mis zapatos... sinceramente no creo sobrevivir sin ampollas. Llegando a la oficina un director súper yuppie, que jurarías que nació en coche me dice: "Antes de entrar aquí y comprarme mi coche, yo estuve dos años viajando en micro, metro y demás... verás como te sirve para sensibilizarte". Después de una semana me digo: "Seguro que cuando esto termine, estaré más sensible que nunca".