18 de enero de 2009

Mi primer encuentro con el buceo (13 diciembre 2006)




Pues ¡por fin! este fin de semana puse en práctica mis conocimientos de buceo en el Puerto de Acapulco... la experiencia está llena de anécdotas, especialmente buenas y otras no tanto, pero en general puedo decir que disfruté de un viaje estupendo y que estoy super satisfecha de haber logrado vencer mi miedo al fracasar en esta actividad. Les contaré algo de lo que pasó, aunque las fotos que podrán ver dicen más que mil palabras!!!

EL VIAJE

Partimos el viernes por la noche, más o menos como a las 8... yo llegué un poco tarde porque había tenido una comida, estaba medio enfiestada y me perdí para llegar, pero lo logré... subimos cuatro personas al auto: Juan Carlos -en lo sucesivo Johnny, porque parece ser que no lo identifican de otra forma-, René -uno de mis compañeros del curso-, Alma, amiga del instructor- y yo. Llegamos a Acapulco como a la una de la mañana y en condiciones deplorables ya que, por lo menos a mí, el viaje me pareció muy cansado. El sábado nos levantamos temprano para desayunar y pues por lo menos en mi caso, a hacer tiempo, pues la lancha del buceo pasaba por nosotros a la una de la tarde. Mientras Alma recibía su curso, yo me dediqué a broncearme de lo lindo, a ver el paisaje (¡adoro la playa y el mar!) y a pensar en la inmortalidad del cangrejo. Ese día hicimos dos buceos que describiré más adelante, el segundo de ellos digamos "cuasinocturno" pues ya había caído la tarde. Por la noche salimos a cenar mariscos y luego a intentar antrear. Digo intentar porque de plano no nos dejaron entrar a ningún lado porque todo estaba hasta el tope, así que nos regresamos al hotel y en mi caso -porque los demás siguieron la fiesta en una de las habitaciones- me fuí un rato a la playa ahora sí a pensar en serio y a liberarme mentalmente de algunas cargas emocionales que traía. Al día siguiente me desperté super temprano, baje a desayunar y ya estaba lista otra vez para la acción. La lancha pasó por nosotros como a las 10 de la mañana y otra vez tuvimos dos inmersiones, en las que afortunadamente ya me pude soltar más (digo, me queda claro que no soy una experta pero yo sí me sentía mucho más segura). Nuestra última inmersión fue ya en la tarde, así que cuando terminamos regresamos al hotel y luego de comer otra vez mariscos, dimos una vuelta por el mercado, compramos algunas cosillas (para los IFAITOS HAAA) y ya nos venimos de regreso a la Ciudad de México, no sin antes detenernos en no sé que caseta a echarnos unas quesadillas... Llegamos tarde y aunque por lo menos yo estaba molida, creo que por mí, seguiría sumergida en el fondo del mar!!!

LOS BUCEOS

Pues bueno... el trayecto de buceo fué el siguiente. El sábado como a las 2 de la tarde nuestra lancha se dirigió a Jardín Sur en Caleta. En esa ocasión bajamos 30 pies de profundidad es decir 9 metros (si mis cálculos no me fallan, porque si me fallan seguro tronaré como ejote el examen teórico). La primera vez pues ¡uff! si me generó un poco de estrés, particularmente eso de la flotabilidad neutra así que he de ser sincera... en algún momento en que bajé (cuando por fin lo logré porque en general tiendo a flotar así nada más porque sí), di unas cuantas patadas al fondo marino. Eso me preocupaba porque adoro el mundo acuático, así que empecé con eso de la flotabilidad neutra, inflaba y desinflaba el chaleco una y otra vez... ya se imaginarán que bajaba y subía sin mucho control... lo bueno es que Johnny me apoyó y pude disfrutar de algunos pecesillos. La segunda inmersión "cuasinocturna" fué en un lugar llamado "El Árabe" también en Caleta. Digo que el buceo fue "cuasinocturno" porque en verdad estaba obscuro y el agua sinceramente medio turbia, también bajamos 9 metros y pude apreciar un poco más el panorama... vimos pez trompetas, pez mariposas, sargentos, rayados, amapachados, damicelas, estrellas de mar, erizos, raya aguila, morena moteada entre otros (que dijeron? esta niña ya se sabe todos los nombres de los animales acuáticos... ¡pues no!... la neta es que este apartado está fundamentalmente sustentado en lo que me sopló muy amablemente mi instructor). El domingo estuvimos en Jardín Norte, buceando a 45 pies de profundidad. Ese buceo lo disfruté muchísimo porque pudimos ver caballitos de mar... ¡son unos animalitos tan curiosos! y yo creo que del tamaño de la palma de mi mano. Además ya me sentía más en confianza bajo el mar, así que agarré camino yo solita junto con una chica gringa que se veía experta y Enrique, que por cierto llevaba una cámara padrísima. Aunque todo era bastante divertido, he de confesar que personalmente tuve algunos problemillas... la verdad eso de salir en grupo... con eso de que no me podía apartar y estaba aprendiendo a controlar mi flotabilidad, sí dí algunos "aletazos" a mis compañeros, pero por lo menos, esta vez no destruí el ecosistema. El último buceo del domingo fué en el "Canal de Palmitos". Ahí vimos los mismos animales mencionados, además de mariposa cuatro ojos, pez globos amarillos, erizos, moteados, pez globo nariz afilada, roncadores, chivitas amarillas... lo más bonito de eso fue mi contacto cercano con el pez globo y con las estrellas de mar... ¡estaba emocionadísima! tanto que hasta me acabé el aire y ni cuenta me dí (no vuelve a suceder pues para eso es el manómetro). Aunque sólo bajamos 40 pies (lo cuál me recuerda que mis amiguis de la lancha me engañaron porque yo pensé que habíamos bajado más), la verdad fue una experiencia maravillosa y única que disfruté al cien.

LAS ANÉCDOTAS

- En la tercera inmersión René se quedó muy sentadito en la plataforma, pensando, pensando... Cuando le preguntamos que qué tenía, él se limitó a contestar que de plano esto del buceo no era lo suyo puesto que lo habían traído toda la inmersión como bebé... He de confesar que sí... si era cierto... cuando nos disponíamos a sumergirnos extraviamos a nuestro buen amigo... ¿donde estaría si se suponía que nos íbamos a ver en el frente de la lancha? Pues bien, René estaba en el otro extremo literalmente inmóvil, eso sí, respirando a través del regulador, pero ¡sin moverse! Así que tuvieron que ir por él y trasladarlo toda la inmersión agarrado de su tanque... caray, tendrían que haberlo visto, porque era algo realmente simpático y cada vez que me acuerdo me hace el día.

- En mi tercera inmersión yo solita me hice pelotas... la verdad es que con todo el equipo de buceo es muy difícil identificar quien es quien y más cuando todos los instructores se ven iguales, así que yo seguí mi camino sola (he de reconocer que me sublevé un poco) y en algún momento me quedé en el grupo que llevaba Fernando (uno de los amiguis de la lancha), quien nos reunió a tres chicas y nos dió la señal de subida... y yo que hice??? pues subí de manera rápida e inmediata!!! cuando llegué a la superficie me quité mi equipo, me subí a la lancha y ya estaba en paz (según yo), pero ¡los demás no subían! De repente sentí que había entendido mal todas las señales hasta que 10 minutos después se aparece Fernando y me dice: "Teníamos que subir todos juntos! ¿Porqué no hiciste tu parada de seguridad?" La neta yo ni sabia de esa parada de 3 minutos, que obvio ahora ya respeto, pero bueno... ¿ya ven como sí me sublevé?

- Creo que lo más chistoso del asunto era verme subir a la plataforma de la lancha... se supone que uno debe impulsarse con sus aletas, en el aire dar vuelta y quedar sentado, pero o yo no puedo o me da flojera tanto impulso, así que yo subía como ballenita o foca de Atlantis... apoyándome en la panza!!!! Quizá deba intentar lo otro para no verme tan ridícula!!!

- En mi última inmersión, el otro amigui Luis, me hizo el favor de prestarme su guante para poder agarrar animales (quien me conoce sabe que eso es mi hit y no porque quiera destruir el ecosistema, sino porque me encanta el contacto con los seres vivos), así que en algún momento me pasaron un pez globo que a mi me parecía lo más hermoso, tierno y maravilloso del mundo, hasta que se infló haciendo honor a su nombre y pues sus espinitas si me empezaron a picar, sin embargo, lo más chistoso del asunto es que de repente el que yo estimaba que era un animal inocente, ¡me mordió!, sí, tal como se escucha, una parte de mi dedo índice que afortunadamente estaba protegido por el guante estaba en su boca... definitivamente debo ser más precavida ¿cierto?

- En todas mis inmersiones intenté conservar los fósiles de caracoles que el buen Johnny me hacía favor de recoger a solicitud de mi parte (eso porque mi nuevo hogar tiene que tener motivos marinos). ¿Que creen que pasó con esos fósiles? Pues el primero de ellos lo destruí y tuve a bien meter los restos -muy inteligentemente según yo- en las bolsas del chaleco. ¡Tremendo error! una vez arriba de la lancha me hicieron ver que esos restos pueden romper el chaleco y luego ¿como va uno a flotar? El segundo creo que duró medio minuto en mi mano pues por estar jugando con él también lo rompí. La historia del tercer fósil es la más duradera, me lo dieron y casi logro sacarlo a flote, pero entre que hay que sacarle el aire al chaleco para subir, checar el manómetro y compensar pues... en un momento lo apreté y también lo deshice . Afortunadamente Johnny logró salvar una para mí, así que ¡mil gracias por ello!

LOS "BEMOLES"

Antes de escribir sobre esto, quiero darle las gracias a Adi por soplarse mis traumas y estar al pendiente cuando le mandaba un mensaje o le marcaba al celular. De verdad y una vez más, me demostró que es una excelente amiga que estuvo conmigo en los tragos amargos, aconsejándome y transmitiéndome paz y muuuuuuuucha paciencia. Te quiero mucho nena.
Pues bien, respecto a la parte no tan linda de esta aventura, nada más quisiera decir que algunas personas deben cuidar su lengua porque en ocasiones ésta puede lastimar. Eso lo digo porque durante el viaje escuche algunos comentarios sobre mi persona que evidentemente me demostraron que quien los hizo se confundió ¡y de que manera! (¿ya ven lo que pasa cuando uno es buena onda?). El caso es que aprovecho para decirles a todos los que lleguen a esta parte del presente blog (comprendo que es largo y que seguro algunos se dormirán a la mitad), que si tienen algo que decirle a alguien díganselo directamente y eviten buscar problemas enterándolos a través de terceros. No voy a dedicar mucho a esto, pero por si algún día esa persona cuya lengua corrió más rápido que su cerebro lee este blog, puedo aclararle que no, no tengo 25 años sino 28, así que no soy tan escuincla... no pierdo la razón con tres tequilas, ni me enojo ni entristezco, simplemente si estoy cansada, estoy cansada y ¡ya!, no hay más que hacer... ah! tampoco estoy "traumada" porque me botó mi ex, nadie me hace "el favor" de salir conmigo porque no lo necesito, y no quiero estar con cualquier persona que se me pone enfrente, precisamente porque valgo muchísimo y si estoy sola es porque así lo quiero ahora y no se me ha aparecido en el camino esa persona valiosa con la que quisiera estar... son sólo algunos datos... digo, por si alguna vez la lengua se le vuelve a alocar...

CONCLUSIONES

De verdad que quien no ha probado el buceo debe atreverse... es una experiencia única, llena de emociones nuevas y que cada vez te garantiza una experiencia diferente pues en cada ocasión el mar se comportará distinto, la vida marina será otra... En serio que no pasa nada si uno sabe hacer las cosas, no teman por los oídos porque no se revienta el tímpano ni nada por el estilo -digo, para eso se compensa-, tampoco tragaran agua -por algo llevan el regulador- y con una buena instrucción de verdad podrán disfrutarlo... una vez más se comprueba mi teoría: tomé el riesgo y gané!!! Así que ¡anímense!

0 comentarios: