19 de enero de 2009

Querido 2008: te regalo algunas cosas (29 diciembre 2008)


Estamos a punto de concluir el año... este año que yo estimaba sería tan redondo como los números que lo componen. No me equivoqué del todo. En mi trabajo la he pasado bastante bien y he aprendido muchísimo. Anteriormente siempre sentía estar bajo la sombra de alguien, pero por primera vez en mi vida me siento muy segura de mí misma y brillo con luz propia. Por lo que hace a mis amistades, se han retirado aquellas que ya no podían aportar nada, y se han integrado otras que me han dado su apoyo y cariño cuando menos lo esperé. Así, orgullosamente puedo decir que le doy gracias a la vida por cada uno de mis amigos que se han convertido en mis confidentes, protectores, maestros y hermanos. ¡¡¡Vaya que ha sido bueno el año en esos aspectos!!!

Sin embargo, emocionalmente reconozco que no me fue muy bien. Para quienes no lo sepan, creo que es hora de descararme y decir lo que pasó: me enamoré como loca de un sujeto y me fui a vivir con él cuando apenas teníamos dos meses de novios, mismo tiempo que yo tenía viviendo sola. No voy a decir que estuvo mal. Por el contrario, los primeros tres meses fueron encantadores. Con MACG aprendí muchísimas cosas acerca de la convivencia en pareja, la cual sinceramente sí es bastante difícil. Ya saben los que me conocen que a mi me cuesta trabajo dormir, que me choca la tele y que no soporto las camas destendidas. Bueno, pues con todo eso y más tuve que lidiar e intentar llegar a acuerdos. Lamentablemente los últimos meses de la relación fueron bastante malos. Yo me sentía insegura y llena de rencor. Me sentía abusada y manipulada. Me sentía completamente infeliz, así que decidí separarme. Evidentemente era algo que se veía venir y yo ya había tomado mis precauciones, pues desde antes tomaba terapia en parte para tomar esa decisión y en parte para afrontarla. Debo reconocer que el principio no fue fácil, aún recuerdo como llorábamos cuando me fui. Llorábamos pero seguíamos discutiendo, así que era evidente que no podíamos estar juntos. Sé que fui juzgada por lo que pasó y que nadie estaba convencido de que yo me fuera tan rápido a vivir con MACG. También sé que nadie apostaba por esa relación en la que ambas personas éramos tan diferentes, y aunque parezca que ganaron los que apostaron, la realidad es que la mayor ganadora fui yo porque aprendí mucho. Aprendí a ser tolerante y a recapacitar sobre lo que quiero en una pareja. Aprendí a dar sin esperar recibir. Aprendí a convivir y a respetar. Aprendí que no siempre se puede hacer mi voluntad. Maduré y eso es algo que no tiene precio.

Ahora que estoy soltera no niego que a veces me siento sola. Quizá esa soledad fue la que provocó que me enamorara de un hombre que no es libre (es correcto, mi querido hombre casado, al cual le dediqué el blog anterior). Ese hombre que idealicé como el hombre perfecto para mí y que al mismo tiempo sé que no puede darme lo que yo necesito. Pero que no cunda el pánico: RMM y yo no nos hemos vuelto a ver y no sé si volvamos a coincidir algún día. Quizá esos amores platónicos sean mero capricho o juego del destino.

Hablando de amores debo comentar también que MANM (sí, aquel con el que me iba a casar), reapareció este año en mi vida como un dulce recuerdo. Reapareció el día que me encontré a sus hermanas jugando boliche, cuando su hermano y yo coincidimos en el facebook, y cuando me fui a desayunar con sus sobrinas. Reconozco que ese dulce recuerdo me hizo llorar por lo que ha sido y por lo que no fue.

Por todo esto, quiero regalarle al 2008 todo lo malo que he sentido para que se lo lleve al olvido:

"Querido 2008: Te pido que cuando suenen las últimas doce campanadas que te corresponden, tomes todo el rencor que aún siento por MACG y te lo lleves muy lejos para que yo deje de estarlo cargando. Te pido también que te lleves mis lágrimas, aquellas que derramé por la ausencia de MANM, las que lloré por ser infeliz y hacer infeliz a MACG y las que derramé el día que RMM no pudo darme lo que yo necesitaba. Te pido también que te lleves todo el dolor que en ocasiones aún marca mi corazón, así como mis inseguridades y miedos. Gracias por todo lo que me diste mi querido año redondo y gracias por llevarte todo lo que ahora ya no me sirve y ya no necesito".

Ahora sí... ¡bienvenido 2009! Les deseo a todos un año lleno de amor, salud, éxitos y bendiciones.

1 comentarios:

Charmy desu! dijo...

jajaja Gina debes poner cosas nuevas... nueeeeeeeeevas XD t mando un abrazo!