6 de junio de 2009

Un día viajando en microbús...


Día 1. "¡Demonios! ¿Como es posible que con la prisa que llevo el camión y yo hayamos chocado?". Decidimos que cada quien se lleve su golpe y sigo adelante. ¡Sorpresa! A menos de dos cuadras mi automóvil y yo nos quedamos parados. Después de varias llamadas llega la aseguradora y se llevan mi vehículo a una reparación del tipo "terapia intensiva".

Día 2.
"Definitivamente no voy a pagar 40 pesos diarios de ida y 40 de vuelta para ir y venir a la oficina". Decido que es momento de tomar el microbús que pasa a dos cuadras de mi casa y que afortunadamente me deja a dos cuadras de la oficina. Me enfundo en unos zapatitos que me permitan el traslado a pie (los tacones definitivamente no son lo óptimo) y después de un par de minutos, llega el camioncito color verde con blanco (¿de donde habrán sacado esos colores?). Me dispongo a abordar y cuando subo me doy cuenta que los lugares que están vacíos son imposibles porque parecen hechos para enanitos. Ni modo. Me agarro bien fuerte del tubo (no como striptease) pensando en que llegando tengo que desinfectar mis manitas. Los choferes manejan horrible y en la vuelta para Viaducto casi azotamos. De repente, a la altura del eje 4 se desocupa un asiento que rápidamente me dispongo a ocupar. "¡Vaya! por lo menos iré cómoda, aunque mi música del IPOD se vea un poco opacada por 'La zetaaaaaaa'". En fin, seguimos adelante y sube una mujer a punto de parir. Sorprendida me doy cuenta que es una chica la que le cede su asiento, mientras un montón de hombres voltean indiferentes. Obviamente me enojo, pero no estoy en mi oficina donde puedo discutir y opinar tan abiertamente. Seguro que si se me sale un comentario hiriente los tipos me van a sacar a patadas.
Seguimos adelante. Estoy tosiendo un poco... "¿Será que la laringitis no se me ha quitado del todo? ¡Este estrés me está matando!". En eso, ¡achuuuuuuuuuuuuu!... juro que con pañuelo en mano me tapé mi boquita como se debe, pero eso no evitó que la gente me volteara a ver como si yo fuera la influenza misma. Para mis adentros digo "¡No inventen! Un estornudito no es para tanto!". Acabamos de atravezar Insurgentes y tres cuadras antes de llegar a Chapultepec, los polis como siempre están haciendo un lío con el tránsito, de manera tal que nos quedamos literalmente estacionados. Transcurren 10 minutos "¡Carajo! Tan bien que iba, no quiero llegar tarde o GLG me mata!". De plano decido que ha llegado el momento de bajarme y toco el timbre. Porqué no, el chofer decide dejarme a la mitad de la cuadra y enmedio de la calle, "Mugre tipo, por eso los odian". Me dispongo a caminar, total, sólo son como 5 cuadras. No sé porque me da tanta flojera cuando corro casi 10 kilometros diarios, pero en fin. Llego a las 9.30 a la oficina... ¡ufffffff!! ¡justo a tiempo!.

Día 3.
Decido repetir la experiencia y digamos, "ir agarrando callo" con esto del transporte público. Me encuentro al buen "Molinator" y pues por lo menos ya me siento más acompañada. Sugiere que mañana me venga caminando desde Obrero Mundial a Chapultepec. Miro mis zapatos... sinceramente no creo sobrevivir sin ampollas. Llegando a la oficina un director súper yuppie, que jurarías que nació en coche me dice: "Antes de entrar aquí y comprarme mi coche, yo estuve dos años viajando en micro, metro y demás... verás como te sirve para sensibilizarte". Después de una semana me digo: "Seguro que cuando esto termine, estaré más sensible que nunca".

3 comentarios:

Larissa dijo...

Como qué verás como te sensibilizas??? no maaaaa!! Eso se hizo pa los nacos, y los nacos que siempre nos vieron con envidia a los que siempre hemos tenido automóvil, con frases como esa te das cuenta de sus traumas!! Ojalá puedas encontrar a alguien que viva por el hogar y por tu chamba, y que pudiera darte un aventón pa que no sea tan duro el shock, porque las princesas, no andan en esos carruajes verdes con blanco! Suerte Nena!

✈єℓιzα™ τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs cσρчяιgнτ dijo...

No se si reirme de tu historia o de lo que te dijo Larissa, de verdad que son cosas que me causan demasiada y ademas por la forma en como lo dice, ay amiga... las cosas que tienes que pasar...

Hilda Isa dijo...

jajajajajajajajajajaja NEEEEEEEEEEENAAAA, no había tenido tiempo de leerte, qué bárbara... ahora si que te vas a sensibilizar jajajajajajajajaja